A unos 100 kilómetros al sur de la Grecia continental, se encuentra Creta: la isla griega más grande, con 260 kilómetros por descubrir de este a oeste. Creta es especial por tantos motivos, que es difícil elegir cuál destacar: sus paisajes, el encanto de sus ciudades, su historia y cultura propias y, por supuesto, su rica gastronomía.
Y qué decir de esos inmensos campos de olivos. En toda la isla hay entre 30 y 35 millones de olivos, lo que equivale a una media de unos ¡60 árboles por cada habitante!
En este artículo, os propongo un recorrido por Creta de 6 días con una selección de lugares para visitar, pero si podéis dedicar algo más de tiempo, sin duda hay muchos lugares que merece la pena conocer. Por su forma alargada y en función del recorrido que se quiera hacer, puede ser interesante alojarse en distintos lugares.
En todo caso, es conveniente contratar un coche de alquiler y viajar sin prisa. Los desplazamientos a veces son largos, ya que saliendo de los pocos tramos de autopista, las carreteras suelen ser estrechas. Además, es costumbre local apartarse hacia el arcén para permitir los adelantamientos, lo que puede hacer que a veces la conducción sea toda una aventura.
Knossos y Heraklion
Nuestra primera parada es el yacimiento arqueológico de Knossos, cerca de Heraklion. Este palacio es todo un símbolo de la isla y el recorrido por sus ruinas permite conocer cómo fue el corazón de la cultura minoica hace unos 4.000 años. Atrae gran número de turistas, así que siempre es mejor acudir a primera hora del día.
Esta visita se complementa con el Museo Arqueológico de Heraklion, donde se conservan frescos originales de Knossos, así como el famoso Disco de Festos (en escritura minoica y aún sin descifrar por completo).
En el museo, podemos encontrar otras muchas piezas interesantes; por ejemplo, a mí me llamó la atención una mesa de juego con ricas incrustaciones.
Continuamos nuestra visita a la animada ciudad de Heraklion y capital de Creta. En ella se conservan importantes vestigios del periodo en que la isla estuvo bajo el poder veneciano, como las murallas y la impresionante fortaleza veneciana junto al puerto.
Paseando por su centro histórico, encontramos también la Fuente Morosini, la Logia o la Iglesia Agios Titos. Para terminar, podemos tomar algo en la agradable Plaza Venizelou o hacer unas compras en las calles comerciales como la calle 1866.
Lasithi y Este de Creta
Hacia el extremo este de la isla se encuentra la región de Lasithi, la llamada “llanura de los molinos de viento”, recuerdo de su época tradicional agrícola. Adentrándonos en la zona más montañosa llegamos a la Cueva Dictea o de Zeus, con llamativas formaciones rocosas. Cuando yo estuve, acababan de cerrar por reforma y no pude verla, pero actualmente ya está de nuevo abierta al público.
Un poco más hacia el este, llegamos a la ciudad de Agios Nikolaos, centro turístico de esta zona de la isla alrededor de una laguna interior con mucho encanto, especialmente al atardecer.

Desde aquí, tomamos la carretera hacia el norte para llegar a Elounda. Su espectacular paisaje combina aguas cristalinas de color turquesa y un relieve montañoso. A lo largo de la escarpada costa, se sitúan varios complejos hoteleros de lujo.
Desde el pequeño puerto de la localidad, merece la pena tomar un barco hasta Spinalonga, una isla-fortaleza veneciana que protegía la entrada al golfo de Mirabello. De hecho, resistió a los otomanos durante años, incluso después de la caída del resto de Creta. Ya en la primera mitad del siglo XX, fue una de las últimas leproserías de Europa.
Al sur de Heraklion
Nuestra siguiente ruta parte hacia el Sur. A unos 50 km desde Heraklion, llegamos al yacimiento de Gortina, algo menos conocido que otros de la isla, pero que llegó a ser una próspera ciudad-estado y un importante centro político. Contiene restos de diversas civilizaciones: minoica, griega y romana, entre otras. Destaca el Código Legal, que es una de las primeras leyes escritas de Europa y está grabado en enormes losas de piedra. Además, cuenta con las ruinas de una antigua basílica cristiana de estilo bizantino.
A unos minutos en coche, se sitúa sobre una colina el yacimiento de Festos, aproximadamente del año 1600 a.C. En él se encontró el Disco de Festos que vimos en el museo de Heraklion. Las ruinas del palacio minoico, considerado como el mejor conservado, comprenden el patio central, una gran escalera y un patio para festejos, entre otros restos.
Entre las celebraciones que tenían lugar, tenían especial importancia los juegos taurinos minoicos, que eran la actividad atlética y ritual más importante de Creta en la época. Consistían en una demostración extrema de agilidad, equilibrio y valor, donde hombres y mujeres interactuaban directamente con el toro, que en su civilización tenía un carácter sagrado.
Para terminar esta ruta, siguiendo la carretera hasta la costa sur llegamos a Matala. Su hermosa playa está rodeada por unas llamativas cuevas artificiales, que se cree que comenzaron a tallarse en el Neolítico. En los años 60, fue destino de hippies y actualmente, combina un ambiente bohemio y animado, especialmente en verano.
Rethymnon
En la costa norte de la isla se encuentran las tres principales ciudades de Creta, unidas por el Eje Vial del Norte. Saliendo desde Heraklion hacia el oeste, nos encontramos a unos 80 km con Rethymnon, cuya fortaleza veneciana domina la impresionante panorámica de la ciudad.
Cuenta con un precioso casco antiguo, que alberga numerosos edificios históricos, iglesias ortodoxas y católicas, así como mezquitas, dando muestra de la diversidad de culturas y religiones que se han dado en la ciudad.
Además de la imprescindible visita a la Fortaleza, son también de interés el Museo Arqueológico, la Mezquita Nerantzes (hoy escuela de música), la Logia, la Porta Guora o la Fuente Rimondi, de la época veneciana.
Rethymnon tiene también un pequeño puerto interior, en el que comer admirando los barquitos y el faro. Al final del puerto llegamos a la playa, bordeada de palmeras y con numerosos cafés y restaurantes alrededor.
Canea
Es la segunda ciudad en importancia de la isla, la más occidental y, para mí, quizás la más hermosa de las tres. Su imagen emblemática es el puerto veneciano, en torno al cual se encuentran la Fortaleza veneciana, el Museo Naval, el faro y la antigua mezquita Yali Tzami, actualmente dedicada a galería de arte.
El ambiente alrededor del puerto es muy animado, con numerosos locales para tomar algo. Sin embargo, si se prefiere optar por algún sitio más tranquilo y económico, hay varias opciones en la Plaza 1821, no lejos del puerto. Allí se encuentra también la iglesia de San Nicolás (Agios Nikolaos).
Las callecitas que van desde el Baluarte Chiavo y las murallas hacia el puerto están llenas de rincones con encanto y pequeñas tiendas donde comprar bonitos recuerdos, así como en la calle Chalidon.
Cueva Melidoni y Lago Kournas
Para nuestra última ruta, os propongo dos visitas al interior de la isla. La primera de ellas es la Cueva Melidoni. Ya habitada en el Neolítico, consta de dos salas principales con abundantes estalactitas y estalagmitas. La tradición dice que aquí vivía el mítico Talos, un gigante de bronce que vigilaba la isla de Creta.
El lugar también es conocido por el asedio sufrido en la guerra de independencia de Grecia y, en homenaje a los fallecidos en la cueva, se construyó una tumba monumental en su interior y una iglesia junto a la entrada.
La siguiente propuesta es el Lago Kournas, único lago de agua dulce de Creta y un lugar ideal para relajarse. Además de disfrutar del paisaje y darse un chapuzón, hay un restaurante, alquiler de barcas y un sendero para pasear. Alrededor del lago pueden verse aves acuáticas.
Hasta aquí, mi recorrido por Creta, aunque sin duda me quedé con ganas de más. La isla ofrece otras muchas opciones, como la impresionante Garganta de Samaria, que atraviesa los Montes Blancos y es accesible sólo a pie, el Monasterio Moni Arkadiou, el yacimiento de la ciudad minoica de Gournia y, por supuesto, sus estupendas playas.
Espero que os haya gustado, os leo en comentarios, mientras me refresco con una cerveza Mythos 😉