Recorrer Noruega para mí fue uno de los «road trip» más impresionantes que he hecho: 10 días y más de 1.700 km en barco, tren y autobús. En esta ruta se combinan los famosos fiordos, mucha naturaleza, pequeños pueblos y ciudades, y una cultura ancestral que sorprende. Comenzamos en Stavanger, al suroeste del país, y hacemos un recorrido casi circular hasta Oslo, al sureste.

Stavanger

Stavanger

Si algo caracteriza a esta pequeña ciudad es su ambiente animado y sus características casas de madera. Cuenta con un aeropuerto internacional y su ubicación es ideal para comenzar una ruta por los fiordos.

Su centro se puede recorrer a pie y merece la pena visitar el puerto, su catedral y uno de los asentamientos de casas de madera mejor conservado de Europa. También se puede hacer una parada en el Museo Noruego del Petróleo, clave para la economía noruega y en especial para esta región.

Lysefjord o Fiordo de la Luz

Lysefjord

El primero de los fiordos que visitamos en nuestra ruta es Lysefjord o Fiordo de la Luz. Es uno de los más conocidos y famoso también por el «Púlpito» o Preikestolen, un mirador en la roca a más de 600 m, que permite disfrutar de una vista inmejorable del fiordo.

En nuestros caso, hicimos el recorrido de ida y vuelta desde Stavanger en barco por sus 42 km, admirando la unión de agua, vegetación y piedra. Mires donde mires, el paisaje impresiona con sus cascadas y sus altas paredes casi verticales de roca, donde los únicos habitantes posibles son estas simpáticas cabras.

Cabras en Lysefjord

Bergen

Para llegar a Bergen, tomamos un autobús que hace dos tramos de su trayecto en ferry, un transporte muy cómodo y común en Noruega. Bergen, segunda ciudad del país, es conocida como la capital de los fiordos. A pesar de su importancia, no ha perdido una pizca de su encanto de pueblecito con sus calles adoquinadas, el muelle hanseático de Bryggen (Patrimonio de la Humanidad) y el imprescindible mercado de pescado.

Bergen Bryggen

Una forma de comenzar la visita es subir en el floibanen: un funicular que lleva al mirador del monte Fløyen, desde donde se divisa una estupenda panorámica de la ciudad. De sus 200 días de lluvia al año, a mí me pillaron varios. Pero ni siquiera la lluvia y el mal tiempo, deslucen esta ciudad tan acogedora. Además, sorprende la cantidad de españoles que puedes encontrar allí, no de turismo sino viviendo en Bergen por trabajo.

Bergen Mercado

Una de las visitas más interesantes para mí, fue el Museo del antiguo Bergen, donde te trasladas a otra época gracias a una reconstrucción al aire libre con unas 50 casas de madera de los siglos XVIII, XIX y XX. Y es que Bergen llegó a ser antiguamente la ciudad de edificios de madera más grande de Europa.

Bergen Museo

Flam y Sognefjord o Fiordo de los sueños

El Tren de Flåm es una de las atracciones más bonitas y turísticas de Noruega. Hacemos la excursión desde Bergen hasta Flam, a nivel del mar junto al fiordo de Sogn, y allí tomamos este tren histórico hasta lo alto de la estación de montaña de Myrdal, a 867 metros. Los paisajes que se pueden ver son espectaculares y atraviesta hasta 20 túneles. La parada que hace en la Cascada de Kjosfossen es realmente increíble.

Tren de Flam Cascada Kjosfossen

De vuelta en Flam, tomamos el barco para recorrer el Fiordo de los sueños o Sognefjord, al menos un tramo, ya que se trata del fiordo más largo y profundo del país y el segundo más grande del mundo. A los lados, se salpican pequeños pueblos, tradicionales iglesias de madera e impresionantes cascadas.

Sognefjord

Stryn y el Glaciar de Briksdal

Nuestra siguiente parada es Stryn, un tranquilo pueblito entre montañas, en el que hicimos escala antes de continuar nuestro recorrido, ideal también para actividades al aire libre. Desde aquí visitamos el Glaciar de Briksdal, en el Parque Nacional de Jostedalbreen, imprescindible en nuestra ruta. Después de un trayecto en autobús, se llega al parking desde donde recorrer un camino de unos 2,5 km muy accesibe y entre paisajes impresionantes, que lleva hasta el glaciar.

Stryn

Briksdal cuenta con 11 km cuadrados y forma parte del glaciar Jostedal que, con sus 450 km cuadrados, es la masa de hielo más grande de la Europa continental. De un característico color azulado, me llamó mucho la atención pues no había visto nunca un glaciar. Cuando yo estuve era el mes de junio y se veía bastante la laguna. Además, no está permitido andar por el hielo por seguridad debido al deshielo. Desgraciadamente, como otros glaciares, se está viendo afectado por el cambio climático y no ha dejado de retroceder, especialmente en las últimas décadas, por lo que se teme por su desaparición.

Glaciar de Bryksdal

Fiordo Geiranger

Continuando nuestra ruta hacia el norte, llegamos en autobús hasta Hellesylt. Allí nos alojamos para hacer un recorrido en barco de unas dos horas por el Fiordo de Geiranger. Para quien vaya en coche, también se puede hacer en ferry este recorrido de 15 km entre Hellsylt y la localidad de Geiranger.

El paisaje es realmente increíble, lo cual no es de extrañar ya que Geiranger fue nombrado Patrimonio de la Humanidad. A esta latitud y en el mes de junio, hay muy pocas horas de oscuridad y los días son muy largos. Por ello, estar en la terraza de nuestro hotel cenando y viendo esta imagen era como un sueño hecho realidad.

Hellesylt Fiordo de Geiranger

Ålesund

Nuestra última visita antes de poner rumbo al sur fue Ålesund. Situada entre varias islas y rodeada de un paisaje único, esta ciudad es uno de los destinos más visitados de Noruega y relamente merece la pena conocerla. Una de las mejores vistas es sin duda desde el mirador de Aksla, muy cerca del centro, al que se llega subiendo 418 escalones, pero que bien merece el esfuerzo.

Alesund panorámica

Una vez abajo, nos damos un paseo por el centro disfrutando del ambiente del puerto, sus cafeterías y tiendas. Y por supuesto, admirando la arquitectura Art Nouveau que la hace famosa, ya que la ciudad fue reconstruida a principios del siglo XX debido a un devastador incendio.

Alesund

Oslo

Para llegar a Oslo, tuvimos que tomar un tren que recorre el interior hasta la capital en unas 6 horas, pasando entre montañas y paisajes realmente bonitos. A pesar de llevar varios días en Noruega, no dejaba de asombrarme la impresionante naturaleza de este país. Una vez en Oslo, la ciudad te atrapa con su ritmo vital, moderno y desenfadado, y los numerosos sitios interesantes que visitar.

Oslo

Por ejemplo, me llamó mucho la atención el Parque Vigeland, con más de doscientas esculturas sobre el ciclo de la vida y las relaciones humanas. También son muy interesantes los museos. Muchos de estos se encuentran en la Península de Bygdøy, como el Museo Fram y el Museo de barcos vikingos de Oslo.

Pero hubo uno especialmente que me gustó: el Museo Floklórico Noruego. Se trata de un museo al aire libre con 155 casas tradicionales de todas las regiones de Noruega, en las que conocer las tradiciones y floclore del país.

Museo del pueblo noruego

Uno de los edificios emblemáticos de la capital es su Ayuntamiento. En él se entrega cada año el Premio Nobel de la Paz y se puede visitar para admirar los vistosos murales de interior, que contrastan con la sobriedad exterior del edificio.

Oslo Ayuntamiento

Otras visitas destacadas son la Fortaleza de Akershus, de origen medieval, y Holmenkollbakken, con su trampolín de salto de esquí frente a la panorámica del fiordo. Pero de todos los monumentos, quizás el que más me impactó fue el edicio de la Ópera, junto al puerto, como si surgiese del agua. Se puede visitar su original interior, costruido fundamentalmente con madera, en contraste con el exterior de grandes cristales. ¡Incluso es posible pasear por el techo!

Oslo Ópera

Y hasta aquí llega nuestro recorrido por Noruega, un país que me impresionó mucho. La verdad es que me encantaría volver para conocer el norte con su sol de medianoche y, con un poco de suerte, las auroras boreales. ¿Y tú? ¿Te animas a recorrer Noruega en barco, tren y autobús? ¿Qué lugar nos recomiendas visitar?

Bergen Puerto

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